Un nuevo tipo de liderazgo empieza a fraguarse dentro las organizaciones, el humanista, que se caracteriza por colocar a los miembros de sus equipos en el centro de su estrategia y potenciar la confianza, el autoconocimiento, la visión a largo plazo y el crecimiento personal y profesional

Esta manera de liderar se basa en servir a los demás y no servirse de ellos, además de hacerles crecer.

No existe liderazgo en las empresas sin sujetos a los que liderar, pues lo ejerce una persona y va dirigido a otras. De esta obviedad parte una tendencia que cada vez cobra más protagonismo y que los expertos denominan liderazgo humanista. Esta forma de capitanear una organización no deja de lado aspectos clave para la supervivencia del negocio como la rentabilidad, pero otorga un papel especial al valor que aporta la compañía a la sociedad, que debe empezar por el que generan los propios trabajadores.

Para Manuel Guillén, profesor de la Universidad de Valencia (UV) y fundador del Instituto para la Ética en la Comunicación y las Organizaciones (IECO), el objetivo del directivo estaba vinculado a la necesidad de ganar más, gastar menos y hacer crecer el negocio. Pero esta concepción, materialista y transaccional, no tiene en cuenta la postura humanista que habla del líder como alguien que influye en los demás en libertad y vela por su bien. “Aunque cada vez más empresas se dan cuenta del valor que este tipo de liderazgo aporta a sus organizaciones”, detalla.

Andrés Pascual, director del programa de bienestar corporativo de la Universidad Internacional de La Rioja (UNIR), sostiene que el liderazgo humanista ha pasado de ser una tendencia para convertirse en una necesidad inexcusable. “Las nuevas generaciones demandan esta forma de liderazgo basado en el ser humano, que respete los valores de plenitud y de desarrollo personal”, apunta.

Xavier Marcet, fundador y presidente de Barcelona Drucker Society, presidente de Lead to Change y consultor en estrategia, innovación y emprendimiento corporativo, defiende que esta nueva manera de liderar se basa en servir a los demás, y no servirse de ellos, y que requiere habilidades especiales para crecer profesionalmente como líder haciendo al mismo tiempo crecer a los demás. De esta forma se fortalece la versatilidad de los equipos, se retiene el talento y se mejora la productividad.

Estos son los cuatro rasgos principales que caracterizan al liderazgo centrado en las personas:

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